bookenheartbrooks:
Ahora el silencio se había apoderado de ambos, pero no le incomodaba, en lo absoluto. Disfrutaba de el por mucho que quisiera soltar cualquier tontería con tal de escucharle hablar. Sabía que hace tres meses no hubiera durado ni dos minutos callada por el simple hecho de que en sus momentos podía hablar bastante para quitar el silencio o por que se aburría fácilmente, quizás para hacerlo reír, para tan solo ver que hiciera algún gesto, alguna acción. Pero ahora optaba por el silencio; su compañero. Sus ojos vagaban por la desordenada y poco arreglada habitación de Jay, mientras ella se encontraba sentada en una esquinita de la cama, por alguna razón daba un aire de niña pequeña regañada o en algún lugar desconocido. Donde prefieres quedarte quieta, sin decir ni una palabra por miedo de hacer algo tonto. Pensaba que estaría mas nerviosa de lo habitual, pero no…Jay aun podía transmitirle cierta tranquilidad, podía calmarla aunque fuera el principal culpable de que su cuerpo de manifestara tan diferente al tenerlo cerca. Su respiración era tranquila, serena…Si tan solo hubiera llevado su disco de Beethoven podría estar durmiendo plácidamente al lado del chico que ahora se encontraba perdido en su mundo, hundido en sus pensamientos, como ella. Entre abrió sus labios dispuesta a romper el silencio como normalmente le tocaba, pero volvió a callar al escucharlo preguntar. De nuevo sentía aquella punzada en el estomago y su corazón pareció reaccionar bombeando fuertemente, intento que tanto como su corazón; sus ojos no salieran de su lugar. ¿Novia? ¿Había dicho novia? ahora un nudo atacaba su garganta, no esperaba esa pregunta, no…No hoy. Si cuando antes sentía celos por todas las chicas que hablaban y se comían con los ojos a su mejor amigo, ahora podría salir devastada por una noticia como esa. No..No, una novia no. ¿Q-Quien podría ser capaz de quitarme a mi Jay? pregunto su corazón y se quedo tiesa al rebobinar procesando sus palabras….¿Mi Jay? ¿M-Mi Jay? Por favor, él…Él no es tuyo Brooke…Respondió su cabeza opacando al frágil y sensible corazón de la muchacha. No…No quiero perderlo, no me lo quiten. Suplico otra vez el corazón intentando pelear con la propia razón. No puedes perder algo que nunca te perteneció. Le callo con sabiduría y Brooke decidió dejar a un lado todo, para seguir lo que su cabeza le pedía, lo que la cordura le aconsejaba, pues parecía lo mejor que podría hacer, pues no conseguía ninguna mejor opción.
Jugueteo nerviosamente con sus dedos por un rato, pensando algo claro para responder, mientras parecía que las hormigas ahora atacaban su estomago, si, las mariposas habían muerto por lo menos ese día con esa pregunta- Si me dijeras que tienes novia mi corazón…Se rompe-Dijo para si misma lo suficientemente bajo sabiendo que no la escucharía y suspiro pesadamente- Te diría que…Te deseo lo mejor con dicha chica, que es una afortunada por tener a su lado a un chico tan lindo y tan especial como tu…Y q-que cualquiera quisiera estar en su lugar. Y que ojala nunca te deje ir…Por que no sabría de lo que se pierde-Susurraba con un tono de voz casi inaudible mirándolo de reojo. Se volteo un poco, ahora los ojos de la pequeña castaña no reflejaban ningún tipo de brillo, se había apagado, y no le sorprendería que Jay se diera cuenta de su cambio tan drástico. Gateo por la cama montándose encima del muchacho, dejando descansar su cuerpo encima del suyo, y posando su quijada en su pecho viéndolo con una ternura mezclada con una rara tristeza que sabría de antemano que él no comprendería- ¿De veritas… Tienes novia?-Pregunto ingenua e inocentemente intentando no quebrar su voz llevando su mano al cabello de su amigo para juguetear con un mechón de este. Debía de imaginarse que algún día él encontraría a alguien pero…¿Tan pronto? Ahora lo único que podría salvarla de la tristeza que se estaba apoderando de ella era que de esos labios saliera un “No”. Trago saliva y se limito a volver a esconder su rostro en su pecho sin querer escuchar la respuesta.
Paso sus delgados brazos por la espalda de Jay buscando abrazarlo de nuevo, aun con sus ojos cerrados, volviendo a sumergirse en el silencio que estaba presente otra vez. Su respiración se había calmado, y ahora estaba escuchando con atención los latidos de su corazón, le gustaba escucharlo, aunque…Se preguntaba, si tendría la oportunidad de hacerlo desbocarse alguna vez, con un susurro, alguna palabra, o…Quizás un beso. Hundida en sus pensamientos y en sus mejores sueños, lo abrazo con más fuerza. Aunque no fuera feliz en la realidad, creía poder serlo en su cabeza, imaginando un mundo que jamás podría existir porque alteraría todo lo razonable pero…¿Y eso que importaba? Sabía que a Jay el hecho de querer a alguien de otra manera no era fácil, pero podía imaginarse que sería más difícil si ese alguien era tu mejor amiga. Quería su felicidad y quería su bienestar. El destino la había puesto a ella como una amiga más, no como la persona que podría ser el amor de tu vida. Y ella debía respetar eso y no sobrepasar el límite de confianza. Pero…Nada le impedía soñar en su cuento feliz, en el que él fue su príncipe, y ella…Ella no fuera una plebeya, en el que esta vez ella pudiese ser su princesa, y pudieran tener un final feliz, como en los cuentos de hadas y películas más románticas.
Al notar el cambio de actitud en Brooke, él se limitó a tomarse unos segundos para examinarla. ¿Acaso ella estaba sufriendo a causa de su pregunta? Al reparar en ello, Jayden sintió como su pecho se oprimía y el sentimiento de culpa bombardeaba en todas las arterias de su cuerpo. Sin saber que decir, decidió recurrir al accionar. La abrazo fuerte, muy fuerte, quería darle así la certeza de que su preguntaba había sido una bobería, que no se preocupe que sólo fue un decir cualquiera. Le daba bronca haberse dejado llevar por esa pregunta estúpida, se culpaba de haberse quedado pensando en lo que Brooke le había dicho horas antes y se sentía una miseria al ver como eso había repercutido en ella. ¿Cómo iba a preguntarle algo así sabiendo el fuerte vínculo que los unía a ambos? Tonto, idiota, bueno para nada se decía a si mismo en su cabeza. Con una mano, le acarició el cabello a Brooke para paso siguiente, depositar un beso allí. Quería sentir, quería hacerse creer que ese beso curaría todo lo que ella estuviera pensando y sintiendo, cubriendo todo lo malo por lo bueno aunque dentro suyo algo le decía que eso era imposible. Al ver que ella finalmente expresó sus pensamientos, Jayden largó un suspiro interno de satisfacción. ¿Le desearía lo mejor a un chico ‘especial como él? Especial era algo que describiría a cualquiera menos a él. Era tan corriente, tan básico, tan bueno para nada. ¿Cómo podría llegar a ser especial? Las pocas veces que la gente pronunciaba esas palabras dirigiéndose hacia él, eran para hacerle notar lo estúpido que era y lo fuera de lugar que quedaba. Y entonces se sintió agradecido de que aunque sea una sola persona se lo dijera de buena forma. Notó sin embargo, como la vitalidad de la muchacha se extinguía dudando entonces, si lo que decía era cierto… ¿Acaso sólo lo decía porque eso era lo que él quería escuchar? De ser así, el no podía hacer nada más que preocuparse. ¿Qué era lo que la tenía tan preocupada y afligida últimamente? Por últimamente, se refería a los pasados tres meses, en los cuales el reparó en el cambio de actitud de ella para con él. Le daba miedo pensar que ella le estaba ocultando cosas, como si de la noche a la mañana ella fuera una persona completamente distinta.
Su corazón comenzó a latir mucho más rápido, cuando en ese tono dulce que la caracterizaba salieron las famosas palabras, ¿En verdad tienes novia? Jayden tragó saliva, y se tiró el pelo para atrás. No sabía que responder eso, es decir, obviamente que no tenía novia sin embargo, la forma en que ella lo dijo le hizo sentir que jamás podría tenerla tampoco ya que la desgarraría a Brooke por dentro. Y él no podía permitirse eso, nunca jamás. Lastimarla sería lo último que se le cruzaría por la cabeza y aún si fuera lo último, jamás permitiría que eso pasara. No, no y mil veces no. Entonces fue que la culpa de enamorarse alguna vez, le aterraba y le pidió al cielo que por favor no le pusieran a nadie en su camino porque sino vería a Brooke, su ángel salvadora, sometida a un sufrimiento que él mismo habría causado y que no podría aliviar jamás. Eso le hacía pensar… ¿Cómo se sentiría él cuando ella tuviera novio? Nunca se había detenido a pensar en eso ni una sola vez, quizás por miedo a descubrir la respusta, quizás por miedo a sentirse más miseria de lo que ya se sentía. Temía que la posesión que sentía tener sobre Brooke, le hiciera desatar una furia en la que su cordura se perdiera por completo. Entonces deseó con todas sus fuerzas que nada de eso pasará jamás, que el tiempo frenara en ese preciso momento. El miedo a crecer, a ser alguien, a amar a alguien, cuidar de alguien, todo eso no existiría ya que todo sería completamente pacífico tal y como era ahora. No habría preocupaciones, no habría dolores. Sin embargo, sabía que eso no pasaría jamás, más que nadie sabía lo dura que era la vida y lo mucho que estaba disfrutaba en ver a los pobres humanos sufrir hasta tal punto que desearían no haber hecho nada.
Deseó poder desterrarse de todo sentimiento, de no ser capaz de cometer error alguno, o al menos alguno que no involucrara a Brooke saliendo lastimada. Quería creer que eso era posible, aunques ea por un instante pero entonces reparaba de nuevo en el hecho de que eso era más que imposible. ¿Qué pasaría si luego de pensar en todo esto, la vida apropósito se lo retriburía y se la haría pagar caro? Cerró los ojos en busca de paz interna, sintió el abrazó de su amiga aún más fuerte y se sumergió a la nada misma. No quería pensar, no quería sentir, no quería nada. Confiaba plenamente en Brooke, en que ella siempre estaría y haría todo lo mejor para él, pero… ¿Acaso él era capaz de hacer lo mismo? No confiaba para nada en lo que el podría hacer en un futuro. La persona que era en un momento, no es la misma que es en otro, él vive en continuo cambio, como si de estaciones se tratara. De ratos, creía fervientemente que quería algo y al siguiente se convencía de que quería algo mejor. ¿Que pasaría si eso le pasara alguna vez con Brooke? Tantos años pasaron, en los que en ningún momento se imaginó queriendola en ningún otro lado más que a su lado pero eso podría cambiar. No. Jayden, concentrate, no pienses estupideces. Es tu mejor amiga, ¿Acaso la podrías llegar a ver de otra forma? No. Así que callate. La voz en su cabeza intentaba apagar cualquier otro intento de pensar que tuviera, de forma que se limitó a callar y sentir como los minutos pasaban, mientras seguía sumergido en todas las dudas.